ANDRÉS MARTÍNEZ DE LEÓN      
    1895 - Fundación Martínez de León - 1978

Andrés Martínez de León

LA EXPLOSIÓN DEL COLOR

                                                por Antonio Bizcocho Pacheco


 

Fue la afición por la pintura una de las más tempranas vocaciones de Martínez de León y buena prueba de ello es el conocimiento temprano de maestros consolidados como Zuloaga o Gonzalo de Bilbao. Conocemos este dato por su propio perfil biográfico al igual que su pronto ingreso en 1905 en la escuela de Bellas Artes.  La Sevilla de principios de siglo estaba impregnada del Academicismo imperante. Los modelos de la Academia son de los que bebe Andrés pero como vemos en su obra una constante será los modelos populares, gitanos,  romerías, toros….

También su obra pictórica es una recopilación de temas castizos y andaluces. Su técnica muy cercana al impresionismo es una explosión de color que en algunas ocasiones sale directamente del tubo. Su amplia gama cromática está impregnada de ocres, amarillos y bermellones que acentúan en la mayor parte de las ocasiones una profunda tensión a sus lienzos.

Martínez de león es un pintor singular. Y lo es por el hecho de dedicarse al oleo a una ya avanzada edad. Después pasar la mayor parte de su vida dibujando es a partir de los años 50 cuando decide dedicarse a pintar y lo hace a un ritmo frenético. Existe una infinita creación pictórica a cargo del coriano que a partir de esa etapa se proclama como un pintor del color. Es un rasgo este que, una vez conocida su vida y obra, caracteriza su etapa final.

 Los dibujos realizados en la etapa anterior, los dibujos para el cuaderno Solidaridad y los dibujos realizados para el médico de la Puebla del Río Salvador Fernández Álvarez, dejan bastante patente el “tenebrismo” que los acontecimientos bélicos producen en el artista. Sin embargo su vivienda de la capital de España se convierte a partir de los años 60 en un continuo ir y venir de marchantes, turistas y aficionados a la pintura que buscan en sus lienzos la impronta folklorista que imperaba en nuestro país.

Es el momento en el que empiezan a surgir en la clandestinidad el eco de los primeros movimientos  vanguardistas llegados de Estados Unidos y Europa y no debió estar ajeno a todo ello Martínez de León que sin embargo prosigue con la temática que demandaba el mercado artístico y que era el sustento de su familia.

Fruto de esa fecunda producción pictórica son los temas de corridas taurinas, tentaderos, romerías, pueblos andaluces, faenas del campo, etc…que suponen la mayoría de sus lienzos.  Pero a pesar del arraigo academicista y la temática del artista puede observarse en Martínez de León varias notas a tener en cuenta y que lo hacen único y peculiar.

El estallido que se produce a partir de su afán por captar las sensaciones es una peculiaridad que lo hace único. Sus óleos son brillantes representaciones de focos de color y luz. Construye a partir del color y es este el principal leitmotiv de su pintura.

El dinamismo de sus representaciones hace de su obra un profundo contraste entre lo que se representa y lo que se expresa plásticamente. Los movidos lienzos taurinos son una difusión de puntos que acentúan las escenas principales y dejan esbozados o mejor dicho coloreados otros temas de menos importancia para nuestra visual. Lo realmente importante es expresar el todo.

En algunas ocasiones el uso de su paleta viva hace de sus lienzos verdaderas telas cromáticas que rozan la abstracción y la geometría. Otras el uso de colores grisáceos y negros nos trasladan a temas goyescos.

Coria  del Río , septiembre  de 2012